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La desaparición de Sebastián Bordón
Jueves 2 de octubre
La mamá de Sebastián Miriam Medina habló a
primera hora de la mañana al Destacamento desde su casa de Moreno. Conversó con
su hijo y le dijo que cerca del mediodía llegaría su padre para acompañarlo en
el viaje de vuelta a la casa. Hasta el mediodía Sebastián estuvo con el cabo Esteban
Merello. Merello estaba de guardia solo, acaba de reincorporarse a
la policía después de una licencia por sus problemas de alcoholismo. El encargado
del Destacamento era el cabo Ramón Vedia, que ese día estaba de franco.
Los compañeros de Sebastián salieron a una excursión y pasaron por el Destacamento
a saludarlo y dejarle el almuerzo. Merello
informó a la Comisaría 38 que el joven había dormido bien, y que estaba todo tranquilo.
Un rato después, entró al Destacamento un vecino del Nihuil, que pidió hablar
por teléfono. A las 12:30 algo ocurrió entre Sebastián y Merello.
Sebastián fue visto cuando salió corriendo del Destacamento. En su versión Merello
asegura que Sebastián lo golpeó en la cara y que él quedó desmayado durante veinte
minutos, pero a las 12:29 Merello
llamó por teléfono a la Comisaría 38 avisando de la supuesta "fuga" de Sebastián
Bordón.
El Comisario Hugo
Ramón Trentini, jefe de la Comisaría 38 ordenó que saliera un móvil a buscarlo.
La Comisaría 38 está ubicado en el parque de la Isla Diamante, en las afueras
de San Rafael, es decir a unos 40 km. del Destacamento del Nihuil. Un automóvil
marca Zuzuki Swift de la Comisaría, el móvil 739, salió a las 12:40 rumbo al Nihuil
conducido por el Cabo Abelardo
Cubillos, el oficial Daniel Gómez y el agente Roberto Gualpa.
Sebastián caminó solo por un camino de tierra que se desvía de la ruta. Cerca
de las 13:00 los pasajeros de un colectivo de TAC que hace un recorrido especial
a la fábrica Grassi lo vieron caminando hacia el cañón, algunos lugareños le dicen
"el plantel", otros "el paso de las cabras". Minutos después el chofer, Juan
Carlos Duplessis le contó a Merello
el lugar donde lo vieron.
Según la reconstrucción mas factible de los hechos en base a las pericias, los
policías del móvil 739 habrían interceptado a Sebastián en ese mismo lugar, y
lo habrían golpeado para introducirlo en el móvil. El Fiscal, en sus considerandos,
supuso que los policías habrían actuado violentamente porque Sebastián podría
haberse resistido a ser capturado por el estado emocional en que se encontraba.
De acuerdo a lo probado posteriormente por las pericias, un fuerte golpe en la
cabeza producido con algún objeto macizo como el bastón que usa la policía, lo
dejó inconsciente. Todas las lesiones que recibió Sebastián fueron defensivas,
es decir en el antebrazo y en las piernas, y todas fueron producto de una sola
golpiza que lo hizo caer y levantarse varias veces en un piso de tipo arenoso.
Además, la mayoría de las lesiones se encontraban localizadas sobre el lado izquierdo,
resultado típico de quien es golpeado por un diestro con un elemento contundente.
Golpeado e inconsciente Sebastián fue trasladado en el asiento trasero del móvil
739 y luego ocultado en algún lugar del Nihuil.
A las 13:30 volvió a llamar la mamá de Sebastián al Destacamento.
-El atorrante de su hijo me pegó y se escapó, le dijo Merello.
Casi a la misma hora su papá, Luis Bordón, llegó a la ciudad de San Rafael. Llamó
al Destacamento las 13:48 desde una cabina telefónica cercana a la terminal de
ómnibus.
-De dónde dice que me llama, usted no estaba en Buenos Aires?, preguntó
sorprendido el cabo Merello.
Bordón tuvo que repetirle tres veces que ya estaba en San Rafael
- Me informan en la terminal que el único micro al Nihuil sale recién a las
18hs., dijo preocupado Luis Bordón
- No se preocupe, pase a buscar a su hijo por la Comisaría 38, contestó
Merello.
Luis tomó un colectivo a la Comisaría 38. En el camino lamentó que su ansiedad
lo hubiese hecho colgar rápido el teléfono, sin antes pedir hablar con su hijo.
Llegó a la Comisaría 38 pasadas las 14hs. Lo recibió el oficial Raúl Chaparro
quien le preguntó si estaba enterado de lo que había pasado con su hijo.
- Hace un rato llamé al destacamento y me dijeron que a mi hijo lo traían para
acá.
- Su hijo se escapó a las 12:30 del destacamento, le informó el oficial.
- Pero cómo no me lo dijeron antes si yo llamé a las 13:30
La respuesta fue que ya había salido un móvil a buscarlo, y que saldría otro conducido
por el agente Juan Carlos Jara y el oficial Fabián Zaguirre. Le
pidieron a Luis que los acompañara a hacer un corte de ruta, ya que podría reconocer
fácilmente a su hijo y tranquilizarlo. Después de parar algunos vehículos cerca
de la Comisaría, uno de los oficiales razonó que ese corte de ruta era inútil
que lo que correspondía era cortar un desvío a la Villa 25 de Mayo. Pero como
ese móvil, el 823, recibía instrucciones tuvo que pedir autorización para cortar
esa otra ruta. Al llegar a ese desvío un oficial informó por radio que el último
en ver a Sebastián fue un chofer de la línea de buses TAC. Pasadas las 15:30 el
móvil detuvo ese colectivo y Luis Bordón subió a hablar con el chofer Juan
Carlos Duplessis (06/09), quien le contó que había visto caminando a un joven
con las características de Sebastián, a las 12:40 en el camino a la fábrica Grassi
en dirección al Cañón, "no corría, pero caminaba intranquilo mirando al colectivo".
Luis pidió ir a ese lugar pero los policías le dijeron que no estaban autorizados
a llevarlo y que tenían órdenes de quedarse ahí. Luis insistió y la respuesta
fue que no tenían combustible. Finalmente Luis pagó por el combustible del móvil
y fueron hacia el Nihuil. En el camino, en la zona de la Cuesta de los Terneros,
se cruzaron con el móvil 739. Los policías del móvil 739 quisieron entregar el
bolso que Sebastián dejó en el destacamento, pero Luis no quería perder más tiempo
por lo que el bolso quedó en el baúl del móvil 739.
Las irregularidades administrativas desde la salida del móvil 739 son varias.
No hay registro del recorrido que hizo ese móvil y no coincide con el kilometraje
realizado ese día. No fue advertido de la fuga el destacamento de Cuadro Venegas,
la salida más transitada del Nihuil a la ciudad de San Rafael, no figura el cabo
Esteban
Merello en la apertura de la guardia, siendo que él quién cumplía esa función,
y sólo fueron registradas en el libro 13 llamadas telefónicas de las 35 que se
realizaron ese día desde el Destacamento del Nihuil.
Este ocultamiento de los movimientos no es casual, en estas llamadas a la Comisaría
38 a las 13:53 y a las 14:17 que es inmediatamente correspondida a las 14:20,
y nuevamente del destacamento del Nihuil a la 38 a las 15:55 los policías se habrían
consultado sobre qué hacer con Sebastián. Desde su casa y por teléfono, el Comisario
Trentini
habría dado órdenes a sus subalternos, que lo llamaron a las 14:25 y a las 14:51,
es decir, después de la llegada de Luis Bordón a la Comisaría 38. La orden de
Trentini
habría sido la de esconder al joven en algún lugar del Nihuil para que el padre
no lo viera golpeado, y mientras tanto pasearlo simulando una búsqueda. Luego,
Trentini
se comunicó con el Comisario Escobar
para que le mandara los antecedentes de lo ocurrido en el Sosneado. El acta confeccionada
por el oficial Zelada no llegó a la Fiscalía como se había comprometido,
sino que fue enviada en un colectivo de TAC que la dejó en la Comisaría 38 pasadas
las cinco de la tarde.
Hasta ese momento en el libro de novedades de la Comisaría 38 no había referencia
alguna con respecto a lo ocurrido con Merello
y Bordón. Incluso a las 19hs. pasó el Comisario Inspector Félix Hernández,
Jefe del Area I, consultando las noticias policiales del día y se retiró firmando
el libro como "sin novedad". Recién a las 20hs. aparece en el registro del Comando
la "novedad de la fuga" por una llamada del Comisario Trentini,
que sin embargo no figura en la empresa telefónica como realizada desde la Comisaría
ese día y a esa hora.
Por la noche, Trentini
intentó transmitir algo de calma a Luis Bordón.
- Quédese tranquilo, la policía de Mendoza no es como la de Buenos Aires,
dijo Trentini.
En la Comisaría, Luis miró el bolso que Sebastián había dejado en el Destacamento
del Nihuil. Al revisarlo reconoció la ropa de su hijo, entre ellas una camisa
de tipo escocesa que pensó en ponérsela porque era abrigada y hacía mucho frío,
pero como era nueva pensó que su hijo podía protestar por eso, por lo que optó
por tomar una más usada.

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