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DECLARÓ
LA NOVIA DE SEBASTIÁN
Amor truncado
Sebastián Bordón y Verónica Cruccita -quien declaró este viernes- eran vecinos
y novios desde hace un año. Su testimonio sirvió para conocer cómo era Sebastián,
cómo fueron los días previos al viaje de egresados y qué habló con él durante
su estadía en El Nihuil. Un nuevo testigo, un policía de la barrera fitosanitaria
de El Sosneado, confirmó que no existieron los controles que la policía decía
que había instrumentado para la búsqueda de Sebastián Bordón.
Amor adolescente
No fue fácil para Verónica Cruccita venir por primera vez a Mendoza a contar al
Tribunal uno de los momentos más difíciles que le haya tocado vivir: la muerte
de su novio, Sebastián Bordón. A los fines del juicio, ella aportó datos sobre
cómo era Sebastián y lo qué pudo haber pasado durante el viaje de egresados. Según
narró, Sebastián era un chico gracioso, que le iba bien en el colegio, que trabajaba
y cuidaba a sus hermanos. Y que lo único malo que notó durante la última conversación
telefónica es que tenía un resfrío.
La relación de ellos tuvo mucho que ver en la decisión final de hacer el viaje.
Según contó, Sebastián dudaba de hacerlo porque quería estar con ella o quería
que lo acompañara; a veces ponía excusas para no ir, pero junto a los padres del
joven Bordón le insistieron en que el viaje de egresados se hacía una sola vez
en la vida. Por entonces, Verónica contó que tuvo algunos atrasos menstruales
aunque esos días previos al viaje se encontraba en buen estado.
Sebastián llamó a Verónica dos veces desde el Nihuil pero no la encontró. El lunes
29 de septiembre hablaron por teléfono y le explicó todo lo que había hecho. "Los
dos éramos muy celosos", dijo.
La mañana del 2 de octubre, rumbo a la escuela, se encontró con Miriam Medina
que le contó que Sebastián se había puesto nervioso y lo habían llevado a un destacamento
pero que se quedara tranquila que ya había ido el padre a buscarlo. "No entendíamos
bien qué había pasado, dijeron que estaba asustado y no había podido dormir",
recordó. "Al mediodía, cuando volvía de la escuela, Miriam le avisó que volvería
a llamar a Mendoza para ver cómo estaba. Al rato, Daniela -hermana de Sebastián-
vino a avisarme que fuera a la casa y cuando entré Miriam cortó el teléfono. Le
habían preguntado si era la madre de ese atorrante que le había pegado al policía
y se había escapado. Después Miriam llamó a varios números para saber dónde estaba
Sebastián y me contaron que él había dicho que los choferes lo querían matar.
No entendíamos nada".
Era tal la angustia que Miriam llamó a los medios para ver si alguien lo había
visto. Me acuerdo que una vez llamó una mujer diciendo que lo había visto caminando
por ahí y cuando Miriam le preguntó quién era ella cortó sin decir su nombre".
La camisa de Sebastián
¿Conocía la ropa de Sebastián? "Si -dijo Verónica-, yo le armé el bolso. Tenía
dos camisas tipo leñadora, abrigadas, una con cierre y bolsillos, y otra John
Le Cook nueva que me acuerdo que la fuimos a comprar juntos una semana antes.
Tenía también un par de camisas de tela tipo cuadrillé claritas y un par de remeras
de mangas cortas". El Tribunal le mostró la foto de la camisa de marca para su
reconocimiento. "Sí, es esa, dijo, después me enteré que lo habían encontrado
muerto con esa camisa puesta".
Muchachos poco comunes
El segundo testimonio fue el del policía que por entonces trabajaba en la barrera
fitosanitaria de El Sosneado. Enrique Guidarelli contó que le quedó grabada la
imagen de un chico saliéndose de la ventanilla de un colectivo pidiendo auxilio.
Gritaba que lo querían matar. Unos metros antes Guidarelli se había subido al
colectivo para hacer el control de rutina. Después fue tal el susto que otro agente
salió en el móvil a encerrar al colectivo para que se detuviera.
El testigo recordó que el chico bajó por la puerta del colectivo y después de
una pequeña discusión se lo llevaron en un móvil al destacamento de El Sosneado.
El comentario entre los policías era que podía haber droga en el colectivo por
eso, tenía entendido, habían venido oficiales que entendían de eso. Un rato más
tarde tuvo un problema más "importante" y fue el verdadero motivo por el que el
comisario de Malargüe, Carlos Escobar se hizo presente en El Sosneado. Al mismo
tiempo, un camionero llevaba leña no autorizada y ellos debían decomisarla, pero
el hombre movió sus influencias para que ello no ocurriera, narró el policía.
A partir de allí sabe que pasaron superiores y que el colectivo se volvió al Nihuil.
Para aclarar o para desnudar alguna contradicción grave el Tribunal no dejó pasar
las declaraciones anteriores de los testigos. En este caso uno de los jueces le
llamó la atención que Guidarelli haya dicho que cuando revisó el colectivo le
parecieron "muchachos poco comunes". ¿A qué se refería con esta expresión? "Eran
chicos de pelo largo", dijo. "¿Le molestan los chicos de pelo largo", respondió
el tribunal. "No, no eran prolijos, iban con los pies en el equipaje".
El control policial
El control fitosanitario es obligatorio para todos los vehículos que por allí
pasan ya que deben abrir el baúl para ser revisado por la policía. Sin embargo
los vehículos policiales pasan sin ningún control. ¿Alguna vez revisaron un vehículo
policial?. Uno de los miembros del Tribunal preguntó a Guidarelli haciendo referencia
que al menos a los jueces sí se los detiene. La respuesta fue que nunca detuvo
a un policía porque "antes de ser policía era un ciudadano; y no sólo yo pienso
así sino que todos mis compañeros".
¿Qué móviles policiales pasaban durante los días que Sebastián Bordón estuvo desaparecido?,
preguntó el Fiscal. Guidarelli recuerda que vio un vehículo Suzuki, una camioneta
Cherokee y el volskwagen celeste de un comisario.
Durante esos días de octubre, Guidarelli no vio ninguna foto de Sebastián Bordón
en el destacamento de El Sosneado ni ningún control donde preguntaran si alguien
lo había visto. Si su cuerpo fue llevado o no en algún vehículo policial
de San Rafael a Malargüe, quedó claro que la policía no deja controlar sus
propios móviles.

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