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COMENZARON A DECLARAR LOS PERITOS
La hipótesis de la caída duró un solo día

Con temor, el perito criminalístico de San Rafael, Hugo Del Pozzi insistió con su versión de la "caída accidental". En su declaración dijo sentirse "dolido" y "disminuido" durante el proceso por ser el único en sostener dicha hipótesis. En contraste con él, el doctor Carlos Guillermo De Cicco demostró por qué las lesiones fueron ocasionadas por golpes directos de terceras personas y que no fueron producidas en el terreno.

Una secuencia inverosímil

Sebastián Bordón -según Hugo Del Pozzi- llegó a la cima del risco y se quedó parado con su riñonera en la mano. De repente un botón del puño de su camisa voló y cayó; lo mismo ocurrió con su riñonera que contenía una cámara de fotos y una billetera. Entonces volvió sobre sus pasos, tomó un camino que baja hasta el lecho del río y fue hasta la base del risco donde quedó colgada. Es difícil acceder al lugar.

Del Pozzi supuso que cerca Sebastián dejó colocada una zapatilla y en el intento por alcanzar su objetivo (la riñonera) cayó accidentalmente. Esta caída le produjo algunas lesiones como la fractura de clavícula y algunos hematomas. Unos metros más abajo -exactamente 17 metros desde la base del risco- se recuperó de las lesiones y se sacó la otra zapatilla, y más abajo la media. Descalzo transitó la pendiente, pero su estado de debilidad le jugó una mala pasada: en el último trecho se habría golpeado en la cabeza tras deslizarse por la pendiente. Así, arrastrándose unos 3 metros, habría llegado hasta el lugar donde días más tarde fue hallado. Recién ahí las lesiones lo habrían inmovilizado.

Por más que lo intentó, Del Pozzi no convenció al Tribunal. Su teoría del accidente sonó tan descabellada que prácticamente no aportó mayores precisiones; es más, su testimonio concluyó al decir que estas conclusiones eran "indiciarias" y que nunca había descartado el homicidio.

Sus últimas palabras tomaron un tono defensivo: "Si bien trabajo para la Policía de Mendoza respondo a un juramento". En efecto, Del Pozzi es Subcomisario de San Rafael, pero también es Licenciado en Criminalística egresado de la Universidad de Buenos Aires.

A pesar de que su versión fue descartada de plano por otras pericias y por la acusación del Fiscal de la causa Norberto Jamsech, la Cámara del Crimen pidió precisiones de tiempo y lugar para cotejar la interpretación criminalística con las lesiones que presentaba el cuerpo en el momento del hallazgo y durante la necropsia.

Las conclusiones de la necropsia

Las ideas de Del Pozzi fueron cotejadas con uno de los médicos legistas de mayor experiencia en Mendoza: el Doctor Carlos De Cicco, quién confirmó todas las conclusiones vertidas en sus informes previos: las lesiones fueron producidas con un objeto romo (como los bastones policiales) por golpes directos de terceras personas, concentrándose en los miembros izquierdos. Las del antebrazo parecen lesiones defensivas. Del examen interno se extrae que hubo un período agónico de hasta 5 días.

La posibilidad de que las lesiones se produjeran en el terreno -teoría de Del Pozzi- quedó nuevamente descartada. De Cicco desestimó que las heridas fueron producidas por una caída, ya que ninguna tenía ripio ni estaban infectadas. ¿Acaso siempre se golpeó con piedras idénticas?. Los golpes tenían formas similares, no habían marcas en las nalgas y la única lesión por arrastre la tenía en la espalda porque -según De Cicco- pudo ser ocasionada después de la muerte.

Para el perito, la lesión en la cabeza fue grave, produjo derrame de sangre y un estado de coma con inmovilidad. Además de las heridas en la pierna y el brazo izquierdo, tenía fracturada la clavícula y golpes en los riñones. Según De Cicco no se puede determinar que todas estas lesiones se hayan producido simultáneamente, y si bien científicamente no puede ser demostrado, para él, todas las lesiones juntas no habrían posibilitado la sobrevivencia.

En este punto De Cicco describió el aspecto más cruel de este crimen: Sebastián sufrió una larga y espantosa agonía: tenía un coágulo intracardíaco, gangrena en los dedos de los pies y en las manos; el estómago y la vejiga estaban vacíos por el efecto del frío, la falta de agua y el alimento. La conclusión: Sebastián pudo haberse recuperado si se le hubiese brindado asistencia médica.

Respecto de las fechas probables del proceso que lo llevó a la muerte, y tomando como referencia la fecha del hallazgo, el 12 de octubre de 1997, el deceso se produjo tres días antes. En el lugar -la base del risco- habría permanecido como máximo unas 20 horas, tiempo suficiente para que se produjeran las quemaduras de sol en la piel, fenómeno que para De Cicco es igual antes y después de la muerte.

Más contrastes

Entre Del Pozzi y De Cicco hubo muchas diferencias. En primer lugar Del Pozzi hizo un alegato contra la decisión del Juez Aroldo Gorri de trasladar el cuerpo a Mendoza, ante las sospechas de encubrimiento por parte de la policía de San Rafael. Este hecho no fue caprichoso para ninguna de las partes: la familia de Sebastián Bordón pidió en su momento que no estuviera involucrada en la pericia la misma policía que encubrió el crimen de su hijo. Como se comprobó más tarde, los padres de Sebastián no se equivocaron en este planteo porque Hugo Del Pozzi fue el único perito que sostuvo que no fue un homicidio sino un accidente.

Pero para la defensa de los policías procesados en esta causa, el traslado fue instruido por el ex Gobernador Arturo Lafalla como parte de una supuesta "injerencia política". Este tema fue recurrente en la queja del ya desplazado Del Pozzi quien señaló que el cuerpo sufrió importantes modificaciones durante las 12 horas que estuvo adentro de una bolsa en viaje al Cuerpo Médico Forense de Mendoza. Para Carlos De Cicco, en cambio, el viaje, que no demandó más de 4 o 5 horas, no pudo producir ninguna modificación importante, al menos respecto de la evolución de las lesiones.

Otra diferencia fue respecto de las primeras acciones realizadas por un médico legista de San Rafael que debió hacer fuerza para cambiar la posición de una de las manos de Sebastián. Según Del Pozzi, Sebastián tenía una de sus manos rígidas porque sufrió un espasmo cadavérico, fenómeno típico de las muertes violentas. "No puede ser -dijo cortante De Cicco-. La razón es que después de tres días (de muerte) desaparecen todas las rigideces".

Otra discrepancia importante fue remarcada ante un análisis de glucosa que realizó Gendarmería. En este examen se puso en duda la existencia de agonía. De Cicco explicó que ese análisis sobre el nivel de glucosa no es confiable y que de hecho no se utiliza más. "Existen estudios más modernos como los de entomología (que estudian las larvas de mosca) y que permiten establecer con mayor precisión las fechas de muerte y períodos de agonía", señaló.

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