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SE HABRÍAN SENTIDO GRITOS DESDE
EL DESTACAMENTO
¿Quién ha visto algo en El Nihuil'?
Una enfermera del Nihuil reconoció, en la octava jornada
del juicio, que en el pueblo se comentaba que se sintieron gritos desde el destacamento
y que los empleados de una gomería situada frente al destacamento saben algo que
no quieren decir. Además, uno de los hijos del baqueano Juan Cruz Poblete afirmó
que vio a Sebastián Bordón corriendo a metros del destacamento. Llamó la atención
que un Inspector de la Barrera Fitosanitaria de El Sosneado, narrara al tribunal
- tres años después- que Sebastián quería denunciar la existencia de droga. Pero
no pudo explicar por qué esa "noticia" no la comunicó en su momento teniendo en
cuenta su obligación de denunciar un delito.
"Allá ellos con su conciencia"
Aída Nievas es enfermera del Nihuil. "Conocía a otros policías, a (Ramón) Vedia
y a (Alberto) Ferruz, pero a Merelo no". El 2 de octubre, cerca de las cuatro
de la tarde, el cabo Esteban Merelo fue al centro de salud a solicitar un certificado
por un golpe en la cara. Según reconoció el lunes, Aída Nievas no lo revisó y
lo mandó a hablar con la doctora Gutiérrez. Veinte minutos después -aproximadamente-
vio pasar un móvil policial (el 739) frente al centro de salud; tres policías
bajaron de su vehículo para averiguar dónde acampaban unos estudiantes.
"¿Cómo se enteró que un chico se había perdido?, le preguntaron en la audiencia.
"La doctora me comentó y también me dijo que Merelo contó que el chico le pegó
y se escapó". Por entonces habían muchas casas desocupadas en el Barrio de Agua
y Energía: "Detrás del Centro de Salud todas están desocupadas menos la del cura
Abel Benítez", dijo. La testigo ratificó su declaración anterior sobre lo que
vio durante los días en que Sebastián estuvo desaparecido. Entre sus dichos, Nievas
reiteró que le llamó la atención que la Cherokee del destacamento estuviera permanentemente
estacionada en la estación de servicio de Luicio Moyano. "Desde allí, el policía
(Vedia) vigilaba".
"¿Hay algo que se supiera y no se dijera?", sugirió el tribunal. Tras una pausa,
Aída contestó: "el comentario en la sala era que se sintieron gritos. Yo supongo
que los empleados de la gomería de Salazar, que está frente al Destacamento, deben
haber escuchado. Porqué no lo quieren decir, no sé, allá ellos con su conciencia.
También sé que al farmacéutico Saavedra, alguien le comentó algo sobre lo que
había pasado, pero el respondía cortante: yo de eso no sé nada".
La familia del baqueano Juan Cruz Poblete tuvo un efímero contacto con Sebastián
Bordón. Sin embargo, importante para la investigación. De la declaración de los
hijos y la ex esposa del baqueano, María Estela Sáez, quedó en claro que el 2
de octubre, en el trayecto del trabajo a la casa, Poblete y sus dos hijos vieron
a un chico corriendo cerca del puente, a unos metros del destacamento. Aunque
se dirigía en dirección contraria, recordó el hijo mayor del matrimonio, Jesús
Guillermo Poblete -que en ese entonces tenía 16 años-, pudo distinguir que "era
flaco, alto y morocho".
Cerca de las tres de la tarde Poblete y su hijo volvieron a trabajar al Club de
Pescadores. El encargado del lugar, el Sr. Mercado les advirtió que "tuvieran
cuidado porque se había escapado un chico".
El 12 de octubre unas personas de Buenos Aires que fueron al Nihuil a buscar a
Sebastián, contrataron a Poblete para que los guiara con sus caballos hasta el
Paso de las Cabras. La cita era a las 14:30. "Mi papá encontró el cuerpo de Sebastián
Bordón", le contó Jesús Guillermo a su madre. Unos minutos después, llegó Poblete
a la casa y dijo a su familia que desde la cima del risco se veía un bulto negro.
Aunque los tres decidieron bajar, sólo Poblete lo hizo porque las otras dos personan
le iba indicando el lugar exacto desde la cima. Se acercó al bulto y reconoció
que se trataba de Sebastián Bordón. Minutos después llegó a la casa de Poblete
un móvil de la policía. "Vinieron a buscarlo porque querían interrogarlo y volvió
casi a la una de la madrugada", recordó la mujer.
Gustavo Adolfo Hernández no le prestó atención a la persona joven, con una campera
negra y pantalón de jean, que vio a las 12:10 del 2 de octubre de 1997, cuando
iba del barrio hacia el pueblo. "Estaba sentado en el piso, en el murallón del
dique".
¿Era Sebastián Bordón? -"No estoy seguro", respondió. Luego -recordó en su declaración-
comentó el hecho a alguien y el 5 de octubre el comisario Trentini lo mandó a
buscar al trabajo para llevarlo hasta el destacamento de El Nihuil y tomarle una
declaración testimonial. Vedia, el oficial que manejaba la cherokee, fue quien
tomó su testimonio.
El sargento Juan Carlos Majul trabajaba en el control de Gendarmería de El Sosneado.
El 1 de octubre pasó por el destacamento y le hicieron señas para que se detuviera.
Había un colectivo parado y un chico sentado dentro del destacamento. Fue allí
donde escuchó que el agente Fernández llamó a la Comisaría 24 pidiendo una autorización
para trasladar el micro a Malargüe. "Fernández me pidió que custodiara el micro
hasta Malargüe, pero al rato le informaron a Fernández que iba a venir una delegación
a hacerse cargo del procedimiento". Durante esos minutos Majul tuvo una breve
charla con Sebastián Bordón sobre ser hincha de Rácing. Sebastián llevaba un distintivo
de Rácing y le contó que la pasión la había heredado de su abuelo.
¿Por qué no lo dijo antes?
Jorge Alberto Rainieri era Inspector de la Barrera fitosanitaria en El Sosneado.
Él revisó el micro y la bodega luego de que Sebastián pidiera ayuda porque temía
que sus compañeros intentaran matarlo e inyectarlo. "Le avisé a Fernández que
el chico ya tenía medio cuerpo afuera de la ventanilla. Puso la sirena del móvil
y paró el colectivo. Por la ruta venía un camión. Cuando el micro paró los chicos
le sostenían las piernas. Fernández me pidió que me quedara en la puerta del colectivo
a ver si tiraban algo (creían que podía haber droga)".
Frente al destacamento Sebastián le dijo que "había visto droga y la habían escondido
en el baño de la habitación". Una hora y media después llegó un móvil a hacerse
cargo del procedimiento.
"¿Usted es el mismo Rainieri que declaró en el Tribunal? -le preguntó el camarista
Víctor Giambastianil-. "Porque parece que fueran dos personas distintas".
El juez le recordó que durante la instrucción había dicho que eso fue un comentario
del policía Juan Carlos González y que en ningún momento había hablado con
Sebastián Bordón, que tampoco había ido al destacamento y que tampoco vio
a Majul. ¿Porqué no lo dijo antes?. El Tribunal dejó constancia de la diferencia
entre las dos declaraciones. Rainieri no supo explicar porqué, si había tenido
conocimiento de esta denuncia, no la puso a disposición de las autoridades ya
que tiene la obligación de hacerlo como un funcionario público.

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Lo
que dice la prensa hoy
[Los
Andes ] - Citan a Lafalla como testigo en el caso Bordón
[Clarin]
- Cuestionan a un testigo.
[El
Sitio] - Una enfermera escuchó gritos en el destacamento |
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