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DECLARARON LOS PERITOS QUE RESCATARON EL
CUERPO DE SEBASTIÁN
Perito busca voluntario para caerse del barranco
El controvertido perito Hugo Del Pozzi tuvo que responder
hoy muchas preguntas sobre su versión de la caída accidental. Su actitud fue más
allá de la defensa de su prestigio profesional, apuntó con golpes bajos a otros
peritos e insistió a los miembros del Tribunal en la necesidad de realizar pruebas
de caída en personas y no en muñecos. En los últimos tres años Del Pozzi se obsesionó
con este caso, pero el único que comparte su hipótesis es el montañista Alejandro
Randis, amigo personal del ex subjefe de la Policía de Mendoza, Ignacio Medina.
La primera impresión
La jornada de testimonios comenzó con el Doctor Miguel Ángel Lorenzuti que fue
el primer médico que revisó el cuerpo de Sebastián Bordón en el lugar del hallazgo.
A pedido del Doctor Aroldo Gorri, juez subrogante, ese 12 de octubre de 1997,
Lorenzuti bajó hasta el lugar y alumbrando el cuerpo con linternas le hizo una
primera revisación en donde pudo advertir la rigidez sólo de la mano derecha y
un tiempo de muerte de entre 5 o 6 días. Para Lorenzuti esta apreciación se basa
en las condiciones climáticas del lugar, o sea las bajas temperaturas, y en las
condiciones físicas de la persona que en este caso contribuyeron a una mejor conservación
del cuerpo.
Respecto a su primera observación, la rigidez sólo de la mano y brazo derecho,
Lorenzutti - que también es psiquiatra- dio una explicación de este fenómeno que
se presenta sólo cuando existe una gran tensión emocional. En este caso, Sebastián
Bordón sufrió durante su estadía en El Nihuil, una alteración psicomotriz atribuible
a un brote esquizofrénico, a lo que hay que sumarle una lesión cerebral en el
lado izquierdo que controla el brazo derecho, dichos indicios podrían ocasionar
lo que la medicina llama "rigidez inmediata".
Si bien Lorenzutti no realizó la necropsia y se abstuvo de pronunciarse por alguna
de las hipótesis sobre la causa de las lesiones, el médico del Cuerpo Forense
de San Rafael advirtió que las livideces - marcas que indican la posición de un
cuerpo- no tenían relación con la inclinación del terreno por lo que se reafirma
la idea de que el cuerpo estuvo en posición acostada y después fue cambiado de
posición.
La obsesión de Del Pozzi
El perito criminalístico de San Rafael tuvo que volver a la sala de audiencias
para someterse al interrogatorio. No se trató de un testimonio más, en primer
lugar porque su declaración comenzó el lunes con una exposición sobre la teoría
del accidente y luego estuvo presente durante el testimonio de otros peritos forenses.
Hoy, como el resto de los testigos, tuvo que dar una respuesta a todas las preguntas.
La actitud de Del Pozzi fue desde un principio un manifiesto que favorece a la
defensa de los policías procesados por homicidio. En su discurso priorizó la crítica
hacia los profesionales médicos y peritos que investigaron el homicidio de Sebastián
Bordón, despotricó contra los que lo desplazaron de la investigación y recalcó
su vocación por este caso que lo ha llevado - sin que nadie se lo pidiera - a
someter su propio cuerpo en distintas pruebas de caída. Sin que el Juez de la
causa lo requiriera, Del Pozzi fue hasta el lugar donde se halló el cuerpo de
Sebastián más de 50 veces. De una manera obsesiva, arrojó una caja de botones
para observar cómo caían, anduvo descalzo entre las filosas piedras y tomó siempre
la temperatura del lugar para saber las variaciones.
En la cabeza de Del Pozzi está el convencimiento de que el cuerpo de Sebastián
estuvo tirado en el barranco no menos de siete días. Se basa para ello en su "teoría
del freezer": "en la parte baja del Cañón hay un microclima donde prevalece una
temperatura de cero grados como un frezeer donde las piedras enfriaron aún más
el cuerpo", dijo con tono científico...
Con estos "estudios empíricos" Del Pozzi forzó los registros metereológicos del
lugar con una clara intención: demostrar que la muerte ocurrió el 2 de octubre
y que el cuerpo se conservó hasta el día 12.
Los flancos débiles
Respecto de su teoría de la caída, Del Pozzi no pudo explicar al Tribunal qué
prueba tiene de que Sebastián Bordón haya estado parado en la cima del risco,
punto de partida para su hipótesis de la caída. Como no encontró ninguna huella
de zapatilla de Sebastián en el lugar, Del Pozzi se defendió diciendo que por
el tiempo transcurrido eso era imposible ya que después de siete días las huellas
en la tierra se borran. Luego, el Fiscal hizo hincapié en una pregunta fundamental:
¿por qué descartó el homicidio y la posibilidad de que dos o tres personas hayan
trasladado su cuerpo en el lugar? "No hay ninguna evidencia, dijo, los únicos
indicios que se unen son el botón y el cadáver".
Respecto del estado de la ropa, Del Pozzi dijo que contenían polvo y tierra del
lugar pero luego en las bolsas donde fue trasladada para sus pericias "se lavó",
incluso pudo haber "contaminación con otros elementos".
Para Del Pozzi, Sebastián cayó 3 metros "en efecto trineo", pero inexplicablemente,
una pequeña mochila de tela que llevaba en la espalda estaba intacta y no tenía
ninguna lesión en los glúteos. Para Del Pozzi la explicación es que sólo golpeó
en determinadas partes del cuerpo, brazo y pantorrilla izquierda.
Otra observación que no cuadra con la hipótesis es la falta de adherencia de tierra
del lugar en dedos y uñas.
En síntesis, la pericia de Del Pozzi es por lo menos controvertida cuando no,
interesada en encubrir criminales de la misma fuerza policial a la que pertenece.
Un aspecto sospechoso de esta hipótesis de la caída es que haya sido anunciada
por el ex Subjefe de Policía Ignacio Medina ante los medios de comunicación de
todo el país el mismo día en que se encontró el cuerpo. En su defensa Del Pozzi
aseguró no haber hablado con Medina sobre este punto. Más allá del valor de verdad
de esta afirmación, lo cierto es que su actitud superó la defensa de su prestigio
profesional, apuntó con golpes bajos a otros peritos e insistió a los miembros
del Tribunal en realizar pruebas de caída en personas y no en muñecos. Difícilmente
encuentre algún voluntario para ello.

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