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LA HIPÓTESIS DE LA CAÍDA ACCIDENTAL SE COMPLICA
En la ropa de Sebastián no había rastros de caída
Para el andinista Alejandro Randis, las lesiones que presentaba Sebastián guardan relación con una caída desde lo alto del risco discrepando con el perito Hugo Del Pozzi que enarboló la forzada teoría del "efecto trineo", que es ni más ni menos que el famoso "culopatín" donde las partes del cuerpo más afectadas son los glúteos y las manos. Estos miembros en el cuerpo de Sebastián Bordón, no tenían ni un solo rasguño, tampoco su ropa. Según el perito Guillermo Cejas, ninguna de las prendas que vestía tenía signos de abrasión ni de vegetación. Un detalle importante de la jornada fue que una rotura en el pantalón de jean de Sebastián habría sido intencionalmente provocada por otras personas.

Amigos de la montaña

Alejandro Randis es guía de alta montaña y profesor de escalada. Fue convocado por la policía y por el Juez de la causa para dar una opinión sobre la supuesta caída de Sebastián Bordón en el Cañón del Atuel.

Para Randis, las heridas del cuerpo y el escenario en que apareció le permiten afirmar que la caída desde el risco es la explicación más razonable, sin descartar que haya sido empujado intencionalmente por alguien. Según Randis se han producido accidentes de montaña donde la caída de 40 metros no produjo "estallido de vísceras", lo cual lo hace suponer que se trató de un choque tangencial con las piedras.

La primera dificultad de esta afirmación es que con un solo lanzamiento es difícil llegar hasta el lugar donde fue encontrado el cuerpo, por ello Randis dijo que no podían hacerse pruebas con objetos porque no tenían la misma dinámica que los seres vivos.

La segunda dificultad proviene del estado del terreno: Randis no encontró ninguna marca, como rotura de ramas de arbustos, que evidenciaran la caída.

La tercera dificultad, importante en cuanto a la verosimilitud de la hipótesis, responde al hecho de que el lugar fue rastrillado en varias ocasiones. Para Randis, es factible que hayan pasado por ahí sin haber visto el cuerpo porque es común que en la montaña la visibilidad sea más difícil para quien no tiene el "ojo entrenado".

Casi con idénticos argumentos, el ex Subjefe de Policía Ignacio Medina informó a todos los medios de comunicación, el mismo día del hallazgo y sin haber visto el cuerpo, que se trató de un accidente de montaña. Randis reconoció ser amigo de Ignacio Medina, una amistad que describió como una suerte de hermandad entre los escaladores de mayor experiencia en el Aconcagua. Sobre esta sospechosa vinculación, Randis dijo que fue convocado por su condición de andinista en virtud de lo cual sus respuestas fueron más claras cuando se dirigieron a dicha experiencia y no respecto de las "caídas", ya que nunca pudo observar las lesiones en un cadáver.

Sí, en cambio, dio una explicación sobre el "mal de montaña" ante la posibilidad de que Sebastián Bordón haya sufrido alguno de sus síntomas. Para Randis, ya en el plano netamente vivencial, si bien este fenómeno se da a partir de los 3000 metros de altura, es común observar casos de personas que acostumbradas al nivel del mar, el paisaje de montaña les genera temor, cambios de humor y la necesidad de volver a la ciudad.

Un siete provocado

El perito Guillermo Cejas fue quien realizó un estudio sobre la ropa que llevaba puesta Sebastián. Su conclusión fue que no había abrasiones ni roturas lógicas de una caída: no habían restos pétreos o de polvo, ni tampoco restos de clorofila que indiquen el paso del cuerpo por alguna de las plantas del terreno.

Teniendo en cuenta la posibilidad de que Sebastián se haya caído de unos 20 metros de altura - indicación que le hizo el Juez Waldo Yacante al encargarle el estudio pericial, Cejas realizó algunos cálculos sobre la fuerza con la que impacta un cuerpo, en función de su peso y la altura. En este caso -dijo Cejas- la ropa se habría enganchado, la tela estaría como lijada y por supuesto, tendría marcas lineales de abrasión. Nada de esto había en la ropa de Sebastián. Además, razonó Cejas, por alguna planta tendría que haber pasado y eso debiera quedar marcado en la tela.

Hubo un detalle que concentró la atención de Cejas: el pantalón, a la altura de la rodilla, tenía una rotura en forma de siete atípico. Las distintas prácticas sobre la tela lo llevaron a una conclusión interesante: la rotura no se produjo por un enganche sino que fue intencional, hecho por personas que trataron de romper la tela con distintos movimientos.

Por otro lado, Cejas advirtió en una parte del pantalón, unas costuras flojas que podían obedecer o bien del uso normal de la prenda, o también a la posibilidad de que el cuerpo haya sido cargado para ser trasladado.

     


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www.casobordon.org.ar es una publicación de la asociación sin fines de lucro "La Casita de Sebastián" y los familiares de Sebastián Bordón.