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SE DEMOSTRÓ EL ASESINATO DE SEBASTIÁN
El
fin de la farsa
Este
martes la Justicia despedazó las hipótesis del accidente. Los jueces realizaron
una inspección ocular en el lugar donde Sebastián fue encontrado muerto: el cañón
del Atuel. Los peritos de la Gendarmería Nacional demostraron que un solo hombre
pudo bajar por el cañón y "colocar" el cuerpo.
Intentos fallidos
En el cierre de la fase pericial del juicio, quedó demostrado no solo el homicidio,
sino también el ocultamiento y colocación del cuerpo del joven Sebastián Bordón.
Jueces, abogados, peritos, testigos y periodistas volvieron a visitar la escena
del crimen para escuchar y ver como los hombres de Gendarmería demostraban en
la práctica lo que ayer afirmaron en su testimonio oral.
Todos descendieron hasta el lugar donde fue hallado el cuerpo. Y todos escucharon
por enésima vez el relato del perito de la policía, Hugo del Pozzi, sobre el hallazgo
de la riñonera y su increíble teoría. Desde lo alto se arrojó una riñonera similar
para observar los lugares donde caía, pero por más que lo intentaron ninguno coincidió
con el sitio real donde fue hallada. Tampoco coincidían los daños resultantes,
lo que demuestra la mentira dicha por Del Pozzi.
Aprendiendo montañismo
Si bien Del Pozzi recalcó una y mil veces lo difícil de bajar el cañón, hoy se
vio a muchas personas sin experiencia -entre ellos algunos mayores de 50 años-
hacerlo sin mayores problemas.
Sobre el terreno, Gendarmería explicó de forma contundente cada punto de su informe
pericial. Incluso uno de sus hombres cargó sobre sus hombros a otro efectivo de
la fuerza, lo descendió por la pendiente y lo colocó en el exacto lugar donde
se halló el cuerpo de Sebastián. El lunes el perito en jefe de la Gendarmería
dijo al tribunal que esto no sólo era posible, sino que también el cuerpo podía
ser divisado desde la terraza del cañón.
Para comprobar los diferentes puntos desde donde se pudo haber visto el cuerpo,
efectivos de Gendarmería junto a miembros de la Cámara cruzaron el cauce del río
y confirmaron que el cuerpo se veía tanto desde esta posición como de otros sitios
del cañón del Atuel. Quedó al descubierto que los policías que realizaron el rastrillaje
dos días antes de hallar el cadáver, mintieron cuando dijeron que el cuerpo no
podía verse.

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