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LAS COARTADAS
DE LOS IMPUTADOS SE DESVANECEN ANTE EL TRIBUNAL
Las incapacidades policiales
al descubierto
Este
viernes varios policías no lograron brindar un testimonio congruente y creible.
El agente Ferruz intentó desviar culpas y desinteligencias al comisario
Trentini. Además, otros policías que se supone debieron conocer
en detalle los movimientos de la policía del Nihuil, trastabillaron una
y otra vez en sus coartadas.
Descifrando coartadas
El agente Ferruz era compañero de trabajo del cabo Merelo. Su declaración, en
lugar de ayudar a mejorar la situación de los policías imputados ratificó el concepto
instalado en el juicio oral, que señala la incapacidad de sus colegas para defender
efectivamente las hipótesis de la defensa.
Desde el principio de su testimonio la Cámara advirtió contradicciones con la
declaración indagatoria anterior en la que había asegurado que durante la búsqueda
del joven Borón siempre estuvo en el Destacamento, salvo una vez que salió a "dar
una vuelta por el barrio".
Ferruz, que se integró a la policía del Destacamento El Nihuil el 3 de octubre
de 1997 -un día después de la desaparición de Sebastián-, explicó ante el Tribunal
que en lugar de haber llegado al Destacamento en colectivo, como siempre lo hacía
cuando iba desde su casa, lo hizo junto con el Comisario Trentini -uno de los
imputados- en un móvil policial luego de realizar un supuesto control en la ruta,
cerca del Nihuil. La contradicción no había sido desapercibida por los jueces
quienes lo interrumpieron varias veces para llamarle la atención.
Tras rectificar su declaración, intentó justificar la coartada de los tiempos
del móvil 739. Ferruz manifestó que "los móviles estaban todos fundidos". Sin
embargo, luego admitió que estaba equivocado cuando se le requirió que especifique
concretamente el estado del vehículo.
Otra contradicción fue cuando aseguró que la puerta del galpón donde se encontraba
el movil 739 tenía un candado a combinación, contradiciendo al Cabo Merelo -también
imputado en el juicio-. Merello dijo que la única llave que existía estaba en
poder de otro imputado, el cabo Vedia. Según Ferruz, la combinación era conocida
por todo el personal.
Testigo de la cadena de encubrimientos
Rodríguez Saavedra es Oficial Principal de la seccional 38. Tuvo que hacerse cargo
de la guardia del servicio nocturno desde las 22hs. del 1ro. de octubre, hasta
las 6 de la mañana del 2. Fue el hombre que recibió todas las novedades que se
reportaron de las comisarías que estaban bajo la jurisdicción de la Unidad Regional
II; en otras palabras, todos los destacamentos. Sin embargo, ni la Seccional 38,
ni el Destacamento del Nihuil, ni el Destacamento del Sosneado, ni la Seccional
24 le comunicaron la situación de Sebastián, quien se había alojado irregularmente
en un Destacamento Policial y había sido separado de la delegación de estudiantes
en viaje de egresados.
El día viernes 3, al retornar al servicio, se enteró que el joven había desaparecido
y tuvo que registrar la causa que instruía el oficial Gomez en los libros correspondientes
pero no participó en la búsqueda. Al día siguiente, junto al comisario Trentini,
concurrió al Destacamento del Nihuil a sumarse en el "operativo" que se había
montado debido a la presión de Luis Bordón. Sin embargo, por la tarde regresó
a la comisaría para realizar tareas que fueron "simplemente administrativas",
dijo.
El Domingo siguiente fue comisionado para continuar la búsqueda con el móvil 739,
conducido por el agente Jara. Pero entre las 11 y 11:30 tuvo que "levantar el
operativo" y trasladarse a General Alvear donde se había recibido una declaración
de un camionero que afirmaba haber conducido a Sebastián desde la provincia de
La Pampa hasta esa ciudad del sur mendocino. Ese camionero, Vega Jiménez, se encuentra
hoy procesado por el delito de encubrimiento.
En el camino, y ratificando la declaración de Luis Bordón, al pasar por un control
de ruta se le preguntó al policía que participaba de ese corte, si tenían novedades
de Sebastián. El policía solo pudo contestar que tenía que hacer un control de
ruta, pero ignoraba que estuvieran buscando a alguien. Recién allí se enteró,
por parte de Luis Bordón, que Sebastián se encontraba desaparecido y que existía
una orden general para buscarlo.
Según siguió relatando este oficial, Luis Bordón se quejó porque creía que era
más conveniente continuar la búsqueda en el Nihuil. Ante la situación decidió
dejar constancia en los libros que "el levantamiento del operativo se disponía
por órdenes del Comisario Trentini", afirmó en aquel entonces.
Al llegar a General Alvear, Rodríguez manifestó que se dirigieron a la Terminal.
No supo si fue por iniciativa propia o de Luis Bordón. Cabe recordar que Luis
Bordón, frente a la inacción policial fue solo a la Terminal, y preguntando ubicó
a dos testigos que decían haber visto a una persona que podía ser su hijo. Al
concurrir Bordón con Rodríguez, ninguno de los testigos aseguró que fuera Sebastián.
Sin embargo, Rodríguez declaró que los testigos afirmarón que había sido Sebastián.
De allí, en un móvil sin equipo de radio, Rodríguez condujo a Bordón a un corte
de ruta en la localidad de Bowen. Bordón esperaba ansiosamente la llegada de los
helicópteros que había solicitado al Intendente de Moreno. En esas condiciones,
debió insistir reiteradamente hasta que Rodríguez se decidió a volver a General
Alvear recién cuando otro movil informó que los helicópteros habían llegado y
que West quería encontrarse con él.
Pero el testigo confirmó más tarde la existencia de un equipo de radio en el móvil
739 y que el auto se encontraba en buenas condiciones. Ante una pregunta de uno
de los Camaristas, reconoce que "era extraña la cantidad de versiones...esta acá,
está allá....." y dijo "a mi me ordenaban, yo cumplía ordenes".
Rodríguez afirmo que tomo la guardia el día 3, y sin embargo, consta en expediente
que el empieza a intervenir el 2, firmando un acta en el sumario por averiguación
paradero de Sebastián Bordón. Rodríguez intento justificar la falsedad del acta,
diciendo que como los hechos ocurrieron el 2, decidió colocar dicha fecha en el
acta, que en realidad se confecciono el dia 3. La explicación no logro convencer
a nadie, ya que evidentemente las actuaciones se antedataron para encubrir el
hecho de que las mismas no fueron hechas inmediatamente.
Otra grave irregularidad señalada por el tribunal es que el sumario confeccionado
en el destacamento del Sosneado y la seccional 24 , en lugar de ser entregado
al fiscal interviniente fue entregado al comisario Trentini de la seccional 38,
por ordenes del comisario Escobar. Según las constancias del expediente esto ocurrió
el día 2 a las 17 hs., sin embargo Rodríguez aseguro: "No pudo haber sido el día
2 que se entregaron las actuaciones, porque ese día yo no estaba. Yo vi cuando
llegaron las actuaciones. Nadie me lo contó, yo estuve allí"
Las impresiciones de la policía
El cabo Hugo Luna es policía del destacamento de Valle Grande. En su testimonio
aseguró que a las 14:30 hs. del 2 de octubre el cabo Gutierrez -del Destacamento
de Cuadro Venegas- le informó que debían fijarse en un contingente de estudiantes
en el que podría estar el chico buscado. Narró cómo encontraron, junto
al cabo González en Lago Chico, un contingente de estudiantes en el que figuraba
Sebastián Bordón y que entonces notificaron a las maestras del grupo que el muchacho
se había escapado. "Las maestras nos preguntaron si era posible poner una custodia
policial en las cabañas, porque después del asado irían al Nihuil y tenían miedo
de que las estuviera esperando Bordón. Después fotocopiamos el listado (del contingente)
y lo llevamos al Destacamento."
Ante una pregunta del Tribunal, quedo otra vez en evidencia la falta de instrucciones
precisas en la búsqueda, ya que al día 3 de octubre él no contaba con una foto
de Sebastián y sólo tenía como descripción: "un chico morocho, con campera y pantalón
negro". Finalmente, interrogado sobre los motivos por los que inician esta búsqueda,
reconoce que lo buscaban por haberle pegado a un policía.
Los oidos sordos de la policía
Como radio-operador de la comisaría 24, el cabo primero Félix Mansilla recibió
el 2 de octubre a las 17 hs. una circular solicitando el paradero de Sebastián
Bordón. Sus órdenes eran estar atento a la radio, pero según afirmó
-tras entregar la novedad a la guardia para que salieran los móviles policiales
a buscarlo- no recibió más novedades. La fiscalía, tras mucho
preguntar, logró que el testigo fuera un poco más preciso: en la
noche del 9, casi madrugada del 10, había dos móviles cherokees fuera de jurisdicción
y sin radio. "¿Sabía que hacían estos móviles?". preguntó
el fiscal. "Estaban en la búsqueda pero solo se comunicaban por handys. No
sé quién ordenó la búsqueda.
Los sabuesos policiales
Darío Argrunéz es vecino del Nihuil y concurría a diario a tomar
mate y ver televisión con los policías del destacamento. Se enteró por
televisión que se había perdido un chico en la localidad. Después, su hermano
que trabaja en un corralón pegado al destacamento le dijo que antes de escapar
Sebastián le había pegado al cabo Merello. Y agregó que días después de la desaparición
fue al destacamento. Allí, los policías dijeron -según este testigo-
tener miedo de que apareciera muerto. Les preguntó entonces por qué no salían
a buscarlo, a lo que el cabo Vedia respondió "¿Y donde lo vamos a buscar?". Aranguez
sugirió que podían buscarlo "con puesteros".
Además, sostuvo que el viernes o sábado guió a tres policías de la división
canes, que él no conocía, al río ya que ellos no sabían llegar. Entonces estuvieron
en el lugar donde luego encontraron al muchacho y en ese momento no había nada.
Pero todo el tribunal se sorprendió cuando dijo que la búsqueda de la divisón
"canes" se había realizado sin perros.

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Lo que dice la
prensa hoy
[Los
Andes] - Más policías amparados en "órdenes superiores"
15/09/2000
[Los
Andes] - "Era obvio que la policía no buscaba al chico"
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