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LAS DESVENTURAS DE LOS POLICÍAS DE MALARGÜE
Los imperdonables
"Impotencia" es lo que parece reinar en la estrategia de la defensa de los imputados por el crimen de Sebastián. Con la certeza de que el joven de Moreno fue asesinado, los abogados de los policías Trentini, Gualpa, Gómez y Merelo parecen apuntar a instalar una nueva hipótesis: "A Sebastián lo mataron, pero estos policías no fueron". Sin embargo, su estrategia arrancó mal: en un bar cercano a los tribunales de San Rafael los abogados defensores Juán Navarro Juri y Alberto Pérez Pesce agredieron a Alfredo Guevara (hijo), quien integra el equipo de abogados de la familia Bordón (ver artículo del diario Los Andes). El comienzo de un posible caso Bordón II -en el que se investigaría la posible participación del ex Subjefe de la policía mendocina, Ignacio Medina, y el personal policial de la localidad de Malargüe- parece haber alterado sus nervios.

Las testimonios de varios policías aceleraron esta semana tanto el trabajo de los representantes de la familia Bordón como del fiscal. Todo parece indicar que próximamente una de las partes solicitaría una nueva investigación. Es que las contradicciones de varios testigos hacen presuponer que Sebastián fue trasladado en móviles policiales mientras agonizaba.

¿Por qué el subjefe Ignacio Medina ordenó un operativo de búsqueda en la noche del 9 de octubre de 1997 (dos días antes de que aparezca el cuerpo de Sebastián)?. Varios testimonios aportaron diferentes indicios. "La orden me la dio el sub-jefe de la Policía, Ignacio Medina, a quien conozco desde hace mas de 25 años, y con el cual salimos a pescar desde esa época", dijo ante el asombro de los jueces el ex subcomisario Oscar Alfredo Rivas, suplente del comisario Escobar en la dirección de la seccional 24 de Malargüe.

Es que, ese mismo día, en el programa "Gente que busca gente" una voz anónima denunció que Sebastián Bordón estaba en muy mal estado, en la comisaría de Malargüe. Esa misma tarde y antes de que se produjera un allanamiento a dicha comisaría, partieron dos móviles, presuntamente en la búsqueda de Bordón. Es así que una de las más sólidas hipótesis con respecto a las Cherokees de la policía de Malargüe -subrayada luego de recientes testimonios en la causa-, es que transportaron el cadáver del joven Sebastián Bordón para luego "colocarlo" en un sitio cercano al cañón del Autuel, lugar donde tres días después fue encontrado.

¿Por qué ordenar esta movilización de policías, en la noche y en medio del desierto?. Rivas, quién no cuestionó la dudosa efectividad de la orden de Medina, admitió al final de su declaración que "el origen de la salida de las Cherokees fue la denuncia en el programa 'Gente que busca Gente' y el allanamiento anunciado que se produciría en esa Comisaría". Este ex comisario se había enterado del hecho al día siguiente de la desaparición, el 3 de octubre de 1997. "Concurrí al cumpleaños del agente Francisco Olate", dijo. Allí se enteró por boca de Escobar del altercado con Mererlo y la posterior desaparición.

Rivas selló su testimonio al enfrentarse al comisario Carlos Escobar, en un careo pedido por la Cámara. Intentó apartarse de toda responsabilidad al señalar que él le había informado Escobar sobre la salida de las Cherokees. Para resguardarse, lo dejó asentado en el libro de novedades. Y le aseguró a los jueces que Escobar debía leerlo en todo momento.

La confirmación

Héctor Baldovino Maya fue suspendido de la policía de Mendoza por las irregularidades cometidas cuando actuó en el Caso Bordón. Aunque no estuvo presente, firmó el acta que se confeccionó en El Sosneado -una localidad cercana a Malargüe-. El era secretario de las actuaciones policiales y su firma certificó como válidos los hechos expuestos por la policía.

Este oficial, que actualmente se desempeña como gestor judicial, en lugar de remitir el sumario al Fiscal siguiendo una orden expresa del primer juez que investigó el caso, lo elevó al ex comisario Trentini (jefe de la seccional 38 de San Rafael). Pero eso no fue todo. Además, Maya estuvo a cargo del cuestionado operativo de las "Cherokees". Ante los jueces admitió que era imposible encarar una búsqueda en la zona. "¿Nadie le dijo que de noche no iban a ver nada?", preguntó el Tribunal.

Llamativamente, Rivas reveló que de los dos grupos de policías, sólo uno realizó entrevistas a los puesteros de la zona. ¿Qué pasó con el otro grupo?, fue la pregunta que repicó entre los abogados de la familia Bordón.

Tras los pasos de las Cherokees

Mario González es policía y estuvo en el puesto de control Hinisa (frente a la fábrica Carbometal en el Nihuil) en la noche de la búsqueda, porque relevó al oficial Cubullos de la guardia. Este cabo del destacamento Cuadro Venegas, que depende de la comisaría 24, aseguró ante el tribunal que en la primer media hora del 10 de octubre vio una camioneta Cherokee que venía desde El Nihuil en dirección a San Rafael. Pero esto contradice la versión de los ocupantes de una de ellas (el movil 669) quienes afirmaron haber llegado al Nihuil a las 3 de la madrugada de ese día. Pero ese móvil no pudo haber sido el del destacamento del Nihuil porque se retiró del destacamento a las 21:30 del 9 de octubre transportando al comisario Trentini y al cabo Vedia.

La desaparición de Sebastián movilizó a una buena parte de la policía Mendocina. Uno de sus altos funcionarios, el comisario de la Unidad Regional II, Edgardo Raúl Medina, acompañó al juez Yacante -el primero en tomar el caso- en un allanamiento realizado en Malargüe. Medina narró que viajaron con el juez en un Renault 12 hasta que en la ruta -en el desvío al Nihuil- se encontraron con el cabo Vedia y el comisario Trentini quienes conducían una de las Cherokees. Su testimonio habría confirmado que que el móvil policial que vio en la medianoche el cabo Mario González no pertenecía al destacamento, ya que era usado por el juez para trasladarse a Malargüe.

Uno de los ocupantes de la otra Cherokee (movil 669) en cuestión era Francisco Solano Olate Vázquez, un oficial de la comisaría 24 de Malargüe. Vázquez entró en contradicción con sus compañeros -los policías Ulloa y Maturana- cuando dijo que sólo estuvieron en el Nihuil media hora, mientras que sus colegas habían afirmado que se habían quedado unas dos horas.

Adelino Mansilla viajó en la Cherokee 669 el 9 por la noche y su testimonio no pudo explicar porqué debieron realizar una parada para cargar combustible. Mansilla contradijo incluso sus declaraciones anteriores cuando contó que los móviles cargaron 65 litros de combustible antes de salir de Malargüe. De esta forma, las camionetas estaban listas para realizar un recorrido máximo de 500 km. Sin embargo, varios testigos apuntaron que vieron esta Cherokee cargando nuevamente combustible por la mañana.

¿Dónde estuvo Sebastián?

Héctor Maturana es un bombero de Malargüe e integró la comitiva del movil 669 que sale en la supuesta búsqueda nocturna. Este hombre vivió en una casa de dicha localidad, donde se sospecha que pudo haber estado el cuerpo de Sebastián.

Ante los jueces aseguró que durante toda la noche no preguntaron a nadie si habían visto al joven Bordón, pero sí lo hicieron después de las 7 de la mañana, ya que para él "era inútil preguntar" debido a la oscuridad y la hora. Esta es otra de las contradicciones que tienen entre sí los ocupantes del móvil 669. Los otros integrantes de la comisión dicen haber entrevistado durante la madrugada a entre 5 y 8 puesteros. ¿Si este móvil que 'sale a buscar a Bordón', no entrevistó a nadie... que hicieron entre las 19:50 hs. -hora que parten de Malargüe- del 9 de octubre hasta las 6 de la mañana del día siguiente?

El teléfono descompuesto

Secundino del Carmen Vázquez, un oficial de guardia de la comisaría 24 de Malargüe, dio detalles sobre cómo -en teoría- se registraban los llamados de la seccional. Hasta el día de hoy, esta prueba -el libro de registros- desapareció misteriosamente de la oficina del subcomisario Rivas.

Uno de los que pagó por la pérdida de este documento es el agente Walter Agostini. Tres días de arresto fue el castigo que sus superiores le impartieron por "haber perdido" el libro que contenía un registro de las llamadas durante los días en que desapareció Sebastián Bordón.

"A mí el libro me lo pide el Sub comisario Rivas y de allí no apareció más, estoy seguro que me lo pidió el sub comisario (....) yo asumí la responsabilidad porque sino iban a dejar presos a los otros tres escribientes de guardia.... Me dieron tres días", dijo Agostini en una audiencia de esta semana.

Aunque las vinculaciones entre la imputada Amanda Ledesma y los policías procesados por el crimen fueron comprobadas por posteriores investigaciones, este libro podría haber determinado con más exactitud los movimientos de los acusados.

Un allanamiento anunciado

El destacamento de Malargüe es la punta del ovillo de la intervención policial en el asesinato. Los rastros que podrían haber dejado los instigadores fueron literalmente "limpiados" de la comisaría 24. El presidente del tribunal que investiga el caso Bordón, Dr. Mauricio dijo textualmente: "esto es como una crónica de un allanamiento anunciado".

Y no fue otra cosa la que sucedió el 9 de octubre. El anuncio por televisión del subjefe de la policía mendocina, Ignacio Medina, de que realizarían un allanamiento a la medianoche, le dio tiempo a los policías de Malargüe para prepar el lugar. Según Jorge Alberto Morales Lorca, escribiente de guardia de esta comisaría, ratificó que la seccional cuenta con dos televisores y aunque según él no habrían visto el programa, sabían que el juez Yacante estaba en camino hacia el destacamento.

Vamos de paseo...

El padre de Bordón viene insistiendo en que la búsqueda policial fue en realidad un "paseo" para sacarlo de la zona donde los policías habrían movilizado el cuerpo agonizante de Sebastián.

Rubén López, miembro de la Unidad Regional II, es uno de los choferes de los comisarios de alto rango. El fue quién trasladó al padre, al abuelo del joven y al abogado de la familia, Dr. Alfredo Guevara, a Malargüe para presenciar el allanamiento a la comisaría local en la madrugada del 10 de octubre. En su testimonio, contó al tribunal que cinco días antes, el 5, condujo al comisario inspector Juan Atencio y otros policías hacia el aeródromo donde el padre participaría en una búsqueda aérea de la zona. "Los demás no sé a qué iban, pero yo estaba paseando", dijo López sobre los policías que se sumaron en este operativo. Con su testimonio, puso de manifiesto el 'meticuloso plan implementado por la policía para buscar a Sebastián.

El "descontrol" de la policía

Otros de los policías que declaró en los últimos días fue Miguel Angel Fernández, un oficial que prestaba servicios en el destacamento del Sosneado. El fue el que detuvo el micro en el que viajaba Sebastián cuando gritó desesperadamente que lo ayudaran, en lo que se presume fue un episodio de desorden psicológico.

Este policía no volcó el incidente en el libro de novedades del destacamento, y en su testimonio tampoco pudo responder porqué no lo hizo. Pero acusó al oficial Mendoza de haberlo amenazado para que no diga nada sobre el arma y la droga. Tras negar haber sido amenazado personalmente, reveló que fue la hermana del subjefe de la policía Ignacio Medina quién se lo contó. Los jueces no ignoran que Fernández está casado con la sobrina de Medina.

Por otro lado, aunque no lo ratificó ante el tribunal, Fernández había declarado anteriormente que supuestamente en el micro había un arma y droga. Sin embargo, este oficial no revisó el micro. "No puedo hacerlo sin una orden", dijo. Sorprendido, uno de los jueces le respondió: "No tenía orden... que raro, porque cada vez que pasa alguno de nosotros por el lugar siempre nos revisan el coche sin orden. Y siendo jueces !!! ".

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