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La
policía no quiso que las profesoras y los alumnos ayudaran a buscar a Sebastián
Declararon
las profesoras y los choferes que estuvieron con Sebastián en el viaje
de egresados.
Ana María Bava y Patricia Mabel Landalde estaban a cargo del contingente de
alumnos de las Escuela 4 y 13 de Moreno. Llegaron a Mendoza a fines de septiembre
con la idea de hacer base en El Nihuil y de allí salir en excursión a Valle Grande
y Las Leñas. Insistieron en que el viaje estaba planificado como una lección-paseo
y que creyeron que los problemas de salud de Sebastián Bordón no eran graves y
por eso decidieron dejarlo bajo custodia de la policía hasta que viniera a buscarlo
su padre. Desde entonces no pueden ejercer la docencia porque se les inició un
sumario administrativo que está sujeto al resultado de este juicio. Al final de
la audiencia Landalde contó que los policías las persuadieron de no salir a buscar
a Sebastián: "No salgan que es un caso peligroso", les dijeron.
Crónica de un viaje poco pedagógico
Ana María Bava y Patricia Mabel Landalde relataron al Tribunal los detalles del
viaje que habían planificado como "lección- paseo" con objetivos pedagógicos.
La primera noche del 28 de septiembre fueron a una fiesta organizada por gente
del Nihuil. Al otro día, luego de una excursión a Valle Grande, Sebastián Bordón
estaba acostado, se sentía afiebrado y le sangró la nariz, la profesora Bava le
preguntó qué le pasaba y él le contó que se había venido peleado con la novia
y que no había podido dormir. El lunes 30 fueron a Las Leñas, era la primera vez
que algunos de los chicos del humilde Barrio Las Flores de Moreno, veían la nieve.
"Se tiraron en trineo y estuvimos jugando todos" contaron las profesoras. De vuelta
Sebastián y una de las chicas que tenía un dolor en el dedo fueron a ver al médico
del centro de salud del Nihuil pero no lo encontraron, los atendió una enfermera
que le dio dos calmantes. Como parte de la rutina los chicos iban a hablar por
teléfono al almacén de la familia Toledo que estaba cerca de las casas donde paraban.
Sebastián quiso hablar con la novia y no la encontró, se acercó a Bava para que
le tocara el corazón porque creía que tenía taquicardia, ella comparó sus latidos
con los de ella y no sintió nada anormal. "Sabés lo que pasa, dijo Sebastián,
la verdad es que estoy preocupado, mi novia está embarazada, no estoy muy seguro,
tengo miedo de lo que digan sus padres, además hay un ex novio de ella cerca,
en el barrio".
El martes 31 Sebastián fue a consultar con el médico del centro de salud del Nihuil,
pero ni Bava ni Landalde saben cuál fue el diagnóstico, sólo recuerdan que volvió
con una receta que decía "valium 10". Tres veces se les preguntó a las profesoras
por qué no lo acompañaron al médico. "Creímos que un profesional podría
darle contención y que lo que tenía era sólo una preocupación, por eso decidimos
no comprarle ese medicamento" se defendieron.
El miércoles 1 de octubre decidieron hacer una segunda excursión a Las Leñas.
Como algunos de los chicos estaban con anginas pasaron por una farmacia y compramos
un antibiótico (amoxidal comprimidos), narró la docente.
El colectivo se desvió a Malargüe a cargar combustible en la estación de servicio
Sebastián se bajó y salió corriendo a pedir ayuda a unas personas que estaban
a unos pocos metros del colectivo, uno de ellos era un policía federal. Sebastián
dijo que Patricia Landalde tenía una jeringa en la cartera y el alcohol preparado."Dí
vuelta el bolso y como no vió nada se tranquilizó, después me pidió disculpas",
contó Landalde. Sebastián tuvo la contención de sus compañeros, ellos lo abrazaron
y tranquilizaron, cuando subió al colectivo pidió disculpas "no quiero jorobar,
pero no sé qué me pasa".En Las Leñas, Sebastián se descompuso y cayó desvanecido,
Marcos Conchesa le acercó un banquito y lo tranquilizó. De vuelta de Las Leñas,
cuando pasaron la barrera fitosanitaria que controla la policía escucharon gritos
"agarren a ese chico que se quiere tirar" y trató de hacer una maniobra para irse
a la banquina. Atrás venía un camión Scania. Cuando el colectivo se detuvo bajaron
a recibir a Sebastián que ya tenía medio cuerpo afuera de la ventanilla y gritaba
que lo querían matar. Un policía se acercó al lugar y Sebastián le dijo que no
quería subirse al colectivo y señalando al chofer le dijo "vos me querés matar".
El policía informó por radio que había un chico que denunciaba que los docentes
lo querían drogar.
Sebastián se subió al móvil y fue con la policía al destacamento de El Sosneado,
un rato después llegaron policías de narcóticos y el Comisario Carlos Escobar,
responsable de la Comisaría 24 de Malargüe. Mientras que en un sector del destacamento
se interrogaba a las profesoras, Sebastián estaba sentado en la cocina. Enojado,
el chofer Marcos Conchesa dijo que a ese chico no lo llevaba más en el micro,
luego uno de los agentes de narcóticos comentó que podía tratarse de un síndrome
de abstinencia. El Comisario Escobar decidió llamar a los padres de Sebastián
y lo primero que les preguntó era si el chico consumía drogas. El padre, Luis
Bordón explicó que no y pidió hablar con una de las profesoras para preguntar
qué estaba pasando. "A la distancia y por teléfono no puedo explicar todo
lo que pasó" le dijo Bava, minutos después decidió junto con el Comisario
que Sebastián quedara bajo custodia de la policía hasta que llegara el padre a
buscarlo.
A la noche, ya de regreso en el Nihuil, Sebastián fue a buscar sus cosas al albergue.
Con el bolso en la mano les dijo a las dos profesoras, según ellas, "ustedes tengan
cuidado, drogas no, drogas no, ya van a ver" en relación al síndrome de abstinencia
que los policías le habían "diagnosticado" y que las profesoras no habían desmentido.
Luego, se fue a dormir al destacamento con el cabo Esteban Merelo.
El día en que todo salió mal
El 2 de octubre las profesoras fueron al destacamento a llevarle el desayuno a
Sebastián, hablaron con el cabo Merelo porque quisieron poner la denuncia por
amenazas pero Merelo no podía hacer ese trabajo porque lo hacía el encargado.
Cerca del mediodía fueron a llevarle el almuerzo y Merelo les contó que había
llamado el Comisario Escobar para recordar que Sebastián tenía que tomar la pastilla.
Bava y Landalde, que ya estaban listas para salir a Valle Grande fueron a buscar
esas pastillas (los calmantes que le había dado la enfermera) y Sebastián desde
la ventana le hizo una seña con la mano a Landalde que ella interpretó como que
quería que se fuera. Volvieron al destacamento cerca de las doce, Sebastián tenía
el bolso preparado y estaba en la puerta del destacamento, miró al colectivo y
dijo ¿Ya nos vamos?. Merelo le dijo "No, no, usted se queda aquí". Las profesoras
no dijeron nada, tampoco saben si tomó o no la pastilla que hasta ese momento
guardaban ellas desde que Sebastián estuvo con la enfermera.
¿Cómo estaba vestido? preguntó el Tribunal. Bava y Landalde recordaron que tenía
una remera cuello redondo debajo de una camisa cuadrillé abrigada y jeans.
El Tribunal pidió todos los detalles de lo que pasó después: el contingente fue
a Valle Grande, cuando estaban almorzando, recién a las tres y media de la tarde
(tres horas después de que Sebastián se había ido del destacamento) llegaron unos
policías en un móvil a pedir la lista de alumnos. Señalando el nombre de Sebastián
Bordón el policía preguntó ¿dónde está este chico?. La respuesta de ambas fue:
"está a custodia de la policía". "No, contestó el oficial, le pegó a quien lo
custodiaba y se fue". Los policías fueron a sacar una fotocopia del listado de
alumnos y se fueron. El contingente volvió al Nihuil y cerca de la seis de la
tarde las profesoras entraron al destacamento. Ahí se encontraron con Luis Bordón,
habían móviles policiales en la puerta y muchos policías adentro.
La búsqueda ese día se limitó a unos minutos, una cuadrilla de chicos por el barrio
para ver si lo veían, pero la policía se encargó de desalentarlos. La profesora
Landalde contó al Tribunal que a la noche fueron policías a decir que no salieran,
que era un caso peligroso, que Sebastián podía volver por represalias y que habían
animales peligrosos, incluso tigres.
Bava quiso hablar con Merelo pero le dijeron que estaba acostado. A la noche Bava
fue al almacén de Toledo y vio un móvil enfrente, por curiosidad quiso verle la
cara a Merelo pero no le vio nada raro por la penumbra del lugar.

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Lo
que dijo la prensa hoy
[Clarín]
- Una docente contra la Policía.
[Los
Andes] - El testigo que vio sufrir a Bordón antes del crimen.
[La
Nación] - Incriminan al cabo Merelo las docentes que declararon ayer.
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