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TODOS LOS TESTIGOS DESCARTARON LA PISTA
DE LA DROGA
La
defensa se quedó sin indicios
En el
final del juicio la 'pista de la droga' cayó por su propio peso. Ni uno de todos
los testigos que citó pudo aportar elementos para ratificar el "informe Illescas".
De hecho, la mayoría desestimó las actuaciones que intentaron desviar la culpa
sobre los policías imputados.
Una declaración 'paranormal'
Arnaldo Segovia estuvo a cargo del destacamento Dorrego (seccional 25) en las
afueras de la ciudad de Mendoza y fue uno de los que cayó en la purga policial
de 1998. Desde sus primeros días como Subcomisario, en septiembre de 1997, conoció
a Amanda Ledesma, la "parapsicóloga" que se encuentra detenida por su participación
en el homicidio de Sebastián Bordón. Segovia fue procesado por encubrimiento en
el Caso Bordón y luego sobreseído. Las irregularidades cometidas en la declaración
de Ledesma lo pusieron con un pie dentro de la prisión. Y sobre esto intentó explicar
lo que ocurrió.
"El 9 de octubre el Comisario Valle -titular de la Seccional 25- me preguntó por
el oficial Bullones. Me dijo que había que tomarle una declaración urgente a una
persona que había tenido contacto con Sebastián Bordón y que era necesario enviar
el escrito a San Rafael (la orden había salido del comisario Atencio). Como Bullones
no llegaba, Valle insistió y me comentó que se trataba de una parapsicóloga que
había colaborado con la policía. Allí la relacioné con Amanda Ledesma y decidimos
ir a su casa", contó el ex policía.
Según explicó, Ledesma les aseguró que no se podía quedar callada. "También nos
dijo, cuando llegamos, que Bullones se acababa de retirar y que ya le había tomado
la declaración en su casa, con su máquina de escribir", afirmó. Al volver al destacamento
Segovia no pudo ubicar a Bullones. "Estaba adelantando un fax con la declaración
de Ledesma", dijo. Pero al día siguiente este jefe policial tuvo en sus manos
una copia de la declaración, que ahora había sido elaborada por computadora.
El comisario Valle explicó posteriormente que el documento tuvo que rehacerse
porque estaba desprolijo. Sin embargo existía otro detalle: en dicha
declaración, Ledesma manifestaba haber llevado a Sebastián desde la provincia
de La Pampa hasta San Luis, el 28 de septiembre, y Sebastián desapareció recién
el 2 de octubre. En esta nueva movida Ledesma manifestaba haber llevado a
Sebastián el día 4 de octubre, lo que permitió desviar la investigación hacia
San Luis y luego hacia General Alvear, por los dichos de otro procesado, el camionero
Vega Giménez.
Buscando a Sebastián
"Era un chico normal y muy capaz. Siempre estaba acompañado de la chica con la
que salía. Nunca vi ni me pareció que tuviera algún tipo de trastorno psíquico;
pero además, no tengo la capacidad de saberlo", fueron las primeras palabras del
ex director de la escuela Media Nº13, Jacinto Araujo.
En su testimonio, pedido por la defensa de los imputados, contó en detalle cómo
fue que comenzó a organizar los paseos de estudio al Nihuil y cada uno de los
momentos vividos posteriores a la desaparición de Sebastián. Pero aunque no aportó
mayores datos a la investigación, su declaración pareció estar marcada por el
curso que actualmente tiene los sumarios administrativos iniciados contra él y
las docentes de Sebastián en el Ministerio de Educación de la Provincia de Buenos
Aires. "Me enojé con las profesoras porque tras la desaparición me pareció que
querían colaborar con la búsqueda", dijo Araujo con sorpresa. Pero justificó a
los compañeros del joven de Moreno ya que los vio con bronca porque se les cayó
la ilusión del viaje.
También recordó que tanto el juez Yacante como la policía le preguntaron con insistencia
si el joven pertenecía a una escuela de rehabilitación de adictos. Con énfasis
le respondió a la defensa de los imputados que no sabía porqué le preguntaron
eso. Incluso no dudó en poner un manto de dudas sobre la actuación del ex jefe
policial de San Rafael, Hugo Trentini. "El me dijo el viernes 3 -un día después
de la desaparición- que Sebastián se escapó hacia el lado del cañón y que iba
a ser una búsqueda difícil", dijo. Pero a pesar de esto, le llamó la atención
que la policía no lo busque por ese lugar y que despachara comisiones policiales
para rastrearlo por otros sitios.
Sólo un cebo para los sabuesos
Por la mañana de este martes, la defensa de los imputados volvió a presentar nuevos
testigos. Rafael Tapia, periodista de Andina FM, aseguró que recibió un llamado
en su programa. Era Graciela Núñez, una testigo que se encontró con el micro en
el que viajaba Sebastián en una estación de Servicio de Malargüe y que su testimonio
ya fue analizado y desestimado en esta investigación.
Por otra parte, Miguel Martínez (alias El Pituil) fue el gran fracaso de otra
de las hipótesis de la defensa, en la que apuntaban que Poblete -un vaqueano del
Nihuil- colocó el cuerpo en el Cañón del Atuel. Aunque no son amigos cercanos,
Martínez conoce a Poblete, pero "no tenemos mucha relación. Cuando lo veo lo saludo",
dijo. Por más que la defensa intentó saber que historia ocultaba, las respuestas
de este hombre de campo y montaña negaron toda responsabilidad y vinculación,
tanto con los policías del lugar como con las aseveraciones de la primer comisión
investigadora que lo señalaban como la otra persona que habría ayudado a abandonar
a Sebastián a su suerte, en la ladera del cañón.
Peinando la pista de la droga
A la defensa del comisario Trentini hoy le salió todo mal. Con el objetivo de
ratificar los informes de la "comisión Illescas", que introdujo la pista de la
droga, citó como primer testigo al peluquero de los policías Juan Carlos Gañán.
El estilista negó -tal y como afirmó Illescas en su informe- que le hubiera comentado
a su concuñado Orihuela que el oficial Zelada (de la seccional 24) participó en
el homicidio de Sebastián. Incluso negó haber hablado alguna vez con Illescas.
Más tarde, Teresa Poblete -hermana de Juan Cruz Poblete- fue una verdadera muralla
para los intentos de vincular al vaqueano con el asesinato. Negó que su hermano
le haya confesado llorando que colocó el cuerpo de Sebastián en el cañón del Atuel.
Como para despejar dudas, afirmó que desde hace más de 21 años vive en San Rafael
y rara vez se ve con su hermano. "Nunca hablé del caso con él", dijo.
En la sala, muchos sintieron que el informe Illescas había caído por su propio
peso. La falta de seriedad quedó evidenciada con las desmentidas de todos los
testigos allí señalados.

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